
Estos días estamos viendo a todas horas y en todos los canales un ejemplo a seguir sobre como materializar un golpe de efecto y dirigir hacia ti todas las miradas.
Érase una vez un grupo de “valerosos” caballeros desarraigados y sin objetivos, lo único puro era su color, y de su coraza colgaba un maltrecho escudo antaño símbolo de éxito. Aquello no marchaba nada bien y su líder institucional se corrompía en su trono.
En cambio, en el bando contrario, en las provincias, había un ejército que dominaba en todos los terrenos y que conquista tras conquista acabo adjudicándose una triple corona. Nadie hablaba ya de aquella heráldica que, otrora, representaba a la lucha y al valor.
Sin embargo, en medio de aquellas conquistas ajenas, tras muchos meses de oscuridad, apareció un rey de oro, un rey de oro que comenzó su estrategia promocionando su proyecto y dando sus primeras conferencias siempre al día siguiente de las victorias ajenas (14 de mayo: anuncio de candidatura, 28 de mayo: presentación del proyecto)
Finalmente, tras la resaca festiva de Canaletas…aquel rey de oro se alzó como líder y, con solo dos únicas maniobras de confite, hizo olvidar aquellos gloriosos triunfos del histórico rival para comenzar a protagonizar las fábulas de los juglares más conocidos de España.
Esta historia relata la actualidad futbolística española pero sobre todo relata la rivalidad mediática actual que se ha desatado entre el Real Madrid y el FCB Barcelona.
Para acentuar más la situación, los emisarios culés más reconocidos: Laporta, Cruyff, Valdés o Piqué han echando más leña al fuego con sus respuestas a destiempo y subidas de tono. “imperialista”, “urgencias”, “necesidad de golpe de efecto”, “me da más miedo un leon”…
El caso es que Florentino ha conseguido con sus tres macropresentaciones, cada una a su nivel, lógicamente, que no se hable del penoso año blanco ni de las glorias blaugranas, ha conseguido que en tan solo un mes, se hable de ilusión. Todo un maestro del marketing, ahora habrá que esperar al otoño para ver si funciona.
Diego Celma Herrando
Imagen: historiayarte